domingo, 12 de septiembre de 2010

FITZROY I ELS PRIMERS PRONÒSTICS DEL TEMPS


Copio del diari Público una notícia interessant per als amants de la meteorologia:

Los meteorólogos que se desesperan cuando sus pronósticos son recibidos con sorna deben saber algo: en realidad, se trata de una gloriosa tradición que se remonta a los mismos orígenes de su disciplina. Fue hace 150 años cuando The Times comenzó a publicar el primer pronóstico del tiempo basado en un servicio meteorológico nacional.
El artífice de ese paso fue el vicealmirante Robert FitzRoy. Muy pronto descubrió que ser un pionero en este campo acarreaba un evidente desgaste. El propio periódico que publicaba los informes no era muy comprensivo en algunas ocasiones. "En la última semana, la naturaleza se ha tomado el placer de confundir las conjeturas de la ciencia", se leía en un editorial. Las cartas de los lectores incluían párrafos más hirientes.
FitzRoy estaba convencido de que era posible adelantarse a los fenómenos naturales. Su prioridad no era avisar a los británicos sobre el mejor momento para pasar el día en el campo, sino la navegación marina. La gran tormenta de 1859 convenció a las autoridades de que había que hacer algo al respecto. Comenzó el 25 de octubre y recorrió casi toda la costa británica por el oeste. Duró dos semanas y provocó 325 naufragios. Murieron 784 personas, incluyendo 450 que perecieron en el hundimiento del clíper Royal Charter, un barco de pasajeros procedente de Melbourne.
FitzRoy creía que un aviso previo habría salvado muchas vidas porque habría conminado a los barcos a que se refugiaran en los puertos cercanos. La investigación oficial llegó a la misma conclusión y se ordenó al Departamento de Comercio que emitieran avisos de tormentas. El departamento contaba con la persona adecuada. Desde unos años atrás había encargado a FitzRoy que montara un equipo dedicado a recopilar datos meteorológicos.

El telégrafo

Fue el embrión del servicio meteorológico británico. FitzRoy estableció 18 estaciones, las dotó de barómetros y otros instrumentos, y les ordenó que se hicieran mediciones a las 8 de la mañana de cada día. Los datos se enviaban a Londres a través del telégrafo, otra invención de esos años que resultaba imprescindible. Tras el análisis correspondiente, la información se remitía a The Times, Lloyd's, el Almirantazgo y otros organismos.
El apoyo de la opinión pública fue instantáneo, aunque por ejemplo los pescadores no estaban muy contentos con el sistema de señales en los puertos que les impedía salir a faenar en caso de tormenta. Pero con los pronósticos llegaron también los inevitables errores y las burlas. Paradójicamente, los científicos de la Royal Academy no estaban muy convencidos de que se pudieran facilitar pronósticos a partir de la observación de datos meteorológicos. No lo consideraban lo bastante científico.
La reputación de FitzRoy comenzó a resentirse, precisamente cuando se encontraba avergonzado por su papel en otro momento clave en la historia de la ciencia. En su época de servicio en la Armada, había sido capitán del Beagle y fue él quien eligió a un joven de 22 años llamado Charles Darwin para que lo acompañara en un viaje de cuatro años por los mares del sur. Al publicarse en 1859 El origen de las especies, FitzRoy devoto cristiano se dio cuenta de su inmenso error. Poco menos que había ayudado a un anticristo a socavar la obra de Dios con nuevas ideas sobre la biología.
En junio de 1860, fue a la Universidad de Oxford para dar una charla sobre tormentas y se encontró con un debate sobre la obra de Darwin protagonizado por un profesor y un obispo. FitzRoy enarboló una pesada Biblia y a voces dijo: "¡Esta es la verdad! ¡Aquí está!" Fue abucheado por los estudiantes y expulsado de la sala.
Las críticas a su trabajo y la polémica sobre Darwin le hundieron en la depresión. En 1865, se suicidó cortándose el cuello con una navaja. El pronóstico del tiempo no ha dejado de ser desde entonces una actividad de alto riesgo.

martes, 3 de agosto de 2010

CAMPAÑA POR LA NACIONALIZACIÓN DE LAS CAJAS DE AHORROS


La situación actual de la economía española es preocupante. La crisis provocada por "los mercados" está teniendo severas repercusiones sociales, que afectan fundamentalmente a la población más vulnerable. Repercusiones que se agravarán por los efectos recesivos que van a tener las recientes medidas de ajuste económico y reforma laboral, impuestas al gobierno por los poderes financieros.

Resulta evidente la manifiesta incapacidad de la banca privada para garantizar la necesaria estabilidad financiera y la financiación de la actividad económica, imprescindibles para la recuperación de la actividad económica y del empleo que nos permitan salir de la crisis

Para garantizar la estabilidad financiera y la recuperación de la actividad económica y el empleo, ATTAC, a propuesta de su Consejo Científico, reclama de los grupos parlamentarios que procedan a poner en marcha las iniciativas que sean precisas para que el gobierno lleve a cabo con carácter de urgencia la nacionalización de las cajas de ahorros. La mayoría de estas instituciones financieras se encuentran actualmente próximas a la quiebra técnica, y antes que el Estado proceda a su salvamento con fondos públicos como se propone, ATTAC considera que es una ocasión histórica de recuperar su titularidad y gestión publicas y dar pasos efectivos hacia la recuperación una banca pública cada vez más necesaria.

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miércoles, 28 de julio de 2010

El gratacel, de Màrius Sampere



Meteora, Barcelona, 2010. 253 pàgines. 18 EUROS

Mai no hauria dit que parlaria d’una narració de Màrius Sampere en aquesta secció. Quina sorpresa va ser descobrir que un dels grans poetes de les lletres catalanes s’havia estrenat com a novel·lista, als 82 anys!
Màrius Sampere (Barcelona, 1928) va guanyar el prestigiós premi Carles Riba amb L’home i el límit, l’any 1963. El poemari no es publicà, però, fins a l’any 1968, apuntant ja una de les característiques de la vida i de l’obra de l’autor al llarg de gairebé cinquanta anys. Aquesta no és altra que la manca d’un ressò públic a l’alçada de la qualitat literària de la seva producció. Des de fa una dècada, en canvi, Sampere no ha deixat de rebre guardons: Creu de Sant Jordi de la Generalitat l’any 1999, premi Serra d’Or per Subllum (2000), premis Ciutat de Barcelona i Nacional de Cultura per Les imminències (2002), premi Joan Fuster ben recentment, i d'altres. Fins i tot existeix un premi internacional de poesia que duu el seu nom.
La seva poètica ha tractat sistemàticament un seguit de temes recurrents -la vida i la mort, la filosofia i el coneixement, la idea de Déu i del Dimoni, l'absurd-, sempre des d'un punt de vista molt personal, a mig camí entre la reflexió profunda i la ironia, entre la transcendència i l'escepticisme més cru i descarnat. Aquest bagatge ha marcat el seu debut com a novel·lista amb un projecte que no hauria estat possible sense l’acumulació d’experiències viscudes per l’autor.
El gratacel narra la historia d'un viatge en ascensor per un gran edifici que és una metàfora de la vida. Cada planta equival a un episodi de l'existència, abocant el lector a una reflexió sobre les grans obsessions tan reconeixibles en la trajectòria creativa de l'autor, mitjançant les situacions que afrontarà el personatge central en funció d'unes parades de l'ascensor determinades per l'atzar. El protagonista és un alter ego de Sampere, de nom Eusebi, a qui acompanya un guia anomenat Virgili, per tal de trobar-se amb el funcionari Z, un ésser de clares reminiscències kafkianes. Les referències a la Divina Comèdia de Dante són evidents més enllà de la coincidència en el nom del guia, doncs l'edifici esdevé una mena d'infern laberíntic amb dependències i personatges que interceptaran contínuament l'itinerari del protagonista.
L'estil de l'obra es fonamenta en la intensitat i agilitat del diàleg, farcit de notes iròniques i d'un llenguatge molt més assequible del que faria pensar, a priori, l'escriptura d'un poeta amb una empremta críptica evident. No hi ha un plantejament de novel·la clàssica, raó per la qual cada capítol coincideix amb la visita a una planta del gratacel, i a cada planta es tracta un tema transcendent, però sense una continuïtat lògica en la successió de temes -de la mateixa manera que les parades són aleatòries- i sense conclusions tancades, ni tan sòls al final de la novel·la. 
Amb El gratacel, Màrius Sampere s'ha aventurat a una edat molt avançada per un territori que li era aliè, però ho ha fet amb fidelitat al seu estil, a la seva temàtica, i a la seva experiència. Ha estat una jugada mestra; sorprenent, sí, però molt pròpia del personatge trapella que, en definitiva, sempre hi ha hagut al darrere del gran poeta.

Publicat a la Revista del Taxi, número 190, el mes de juny de 2010

martes, 20 de julio de 2010

Destrucción a Toda Costa

 
Como testigo de la destrucción de nuestro litoral, Greenpeace presenta la 10ª edición del informe “Destrucción a Toda Costa”, en el que analiza la última década de destrucción del litoral y las perspectivas de futuro.
Descárgalo

jueves, 24 de junio de 2010

Arguments per a una visió crítica de la crisis

Com és possible que en un context de crisis hi hagi qui s'enriqueix com mai?
Com és possible que no es controli l'especulació financera?

És possible una resposta política a tot plegat?

Hi penjo dos gràfics extrets del diari Público i una intervenció de l'eurodiputat verd Daniel Cohn-Bendit que ha esdevingut una referència de primer ordre a les xarxes socials:



miércoles, 9 de junio de 2010

Más de mil intelectuales firman un manifiesto por el pensamiento crítico

CRITICOS Y CIUDADANOS
La Ciencia y la Universidad reivindican el pensamiento crítico

Ante los acontecimientos económicos, políticos y sociales de nuestro país en las últimas semanas, han aflorado voces que ponen en cuestión el papel de los intelectuales en la vida pública española. De hecho, estamos asistiendo a duros ataques y agresivas campañas de desprestigio por el mero hecho de adoptar, públicamente y en el marco de instituciones públicas como la Universidad, posiciones críticas con determinados poderes, en debates sobre nuestro modelo político, económico, institucional o judicial.
La amalgama ideológica liberal-conservadora llevaba ya años intentando relegar el pensamiento crítico al ostracismo, a la inhibición y a la autocensura, abriendo dudas sobre la función social de los intelectuales y tratando de modelar el comportamiento de la ciudadanía en contra de los valores más positivos de una democracia. El debate ideológico parecía haber desaparecido.
La crisis del modelo económico, la decepcionante respuesta política y judicial ante el clamor de las víctimas del franquismo, y el creciente cuestionamiento de la versión oficial de la transición a la democracia, han acentuado aún más la campaña de acoso ante cualquier pensamiento crítico.
Los hombres y las mujeres de la ciencia, parte sustancial del sujeto que denominamos “los intelectuales”, nos hemos instalado en una “neutra” eficiencia profesional olvidando, muchas veces, nuestra ineludible responsabilidad social. La actividad investigadora no puede permanecer encerrada en una torre de marfil, sino que es preciso mirar más allá del propio microscopio y ocuparse de la realidad social en que se asienta el sistema científico.
Nuestra condición intelectual y ética nos exige estar presentes en los debates públicos, en particular en la Universidad y en los centros públicos de investigación, aportando conciencia crítica a los procesos sociales y políticos, venciendo al miedo con la palabra. Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad porque en ellos se dirimen principios y valores fundamentales para la convivencia en nuestro país y el futuro del mundo que queremos.
Hacemos ciencia y la difundimos al servicio del nuevo conocimiento y del desarrollo humano de la toda la sociedad. Desde esas premisas, afirmamos nuestra voluntad de actuar también como conciencia crítica ante el discurso dominante y como vigilantes de las tentaciones involucionistas que afectan al desarrollo de la ciencia, pero también a los derechos democráticos, al pluralismo ideológico efectivo y al imperio de la justicia frente a toda corrupción o discriminación del diferente o marginado.
Para reflexionar conjuntamente sobre esta compleja realidad, te invitamos a suscribir este manifiesto y a participar en el ACTO PUBLICO que celebraremos en el Salón de Actos del CSIC, Serrano 117, el próximo miércoles 9 de junio, a las 18:30 horas.

Participarán como ponentes:
Federico Mayor Zaragoza (UAM)
Reyes Mate (CSIC)
Francisco Fernández Buey (Univ. Pompeu Fabra),
Jesús Avila (CSIC)
Jorge Riechmann (UAM)
Bernardo Herradón (CSIC)